Esta miedosa perrita adoptada solo se tranquiliza junto a su hermana gatuna

¡Una hermanita!

¡Una hermanita!

Al principio, Samantha trató de llevarla a los cursos con ella, pero cuando esto no fue posible, decidió que quizá necesitaba compañía. Y había observado que se llevaba bien con el gato del vecino, así que volvió al refugio para encontrar un compañerito adecuado.

Eligió una pequeña gatita que pesaba apenas medio kilo y se la llevó a casa.

por Sindy G. Bustamante